La misma carretera A-1206 que lleva a Loarre desde Ayerbe pasa después por Bolea, a menos de 10 kms. hacia el suroeste.

Su Colegiata de Santa María la Mayor, una de mis últimas – y muy favorables – sorpresas, está situada sobre una loma con vistas a la sierra y a la Hoya de Huesca,

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en una de las laderas, un osario desvela su presencia con el tiempo y los fémures, clavículas, tibias y costillas afloran en la pendiente

pero lo más impactante para mi fueron dos cosas:

Por un lado que no recuerdo haber visto recientemente tal profusión de animalillos en un recinto religioso, desde el tierno corderito hasta la paloma sujeta de forma independiente a la pared, pasando por el cerdito, el perrillo lametón al lado del santo que no perdió la cabeza – porque la sujetaba él mismo – o una especie de jabalí mal peinado:

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lo otro es que creo recordar al Niño Jesús siempre recatadamente arropado, ocultando sus partes púdicas, mientras que aquí se exhibía tan hippie:

No expongo el resto de los detalles y del conjunto de la colegiata que me llamaron la atención, pero merece mucho, mucho la pena el techo, el órgano, el retablo mayor (“Obra Maestra de la pintura del Renacimiento” – The Times) o los angelillos llorando en el retablo del Cristo Crucificado. Bueno, todo lo que hay allí: naske puede ilustrarlo mejor.

Después nos fuimos, muy impresionados por todo lo que habíamos visto 😛