A pocos kilómetros de Cuevas de Cañart hacia el este se encuentra el desmoronado pueblo de Santolea. La razón ha sido, como tantas otras veces, un pantano, el de Santolea (o Castellote, depende de a quién preguntes) en 1970. Cuentan que fué necesario demoler la iglesia porque los vecinos contrarios a esta medida se hicieron fuertes allí.
Miguel Perdiguer Aguilar, célebre, en su libro “La mirada detenida” inmortalizó varias escenas de estos paisajes y es en la actualidad uno de los artífices del movimiento que impide que se olvide este pueblo.