Nosotros recorrimos esta zona viniendo de Fontibre y desviándonos en Espinilla por la CA-280.

Las cimas de estas montañas son redondeadas, amables, antiguas. El agua que lleva el río Saja levanta una niebla de lo más sugerente en un paisaje en que las distancias se hacen palpables por la bruma que las separa de nosotros. De lo más bucólico, idílico y nostálgico 😛

Muchos anfibios, algún oso y varios urogallos viven por aquí. No sé si por suerte o por desgracia no vimos ninguno de éstos. Lo que sí había en abundancia, para contrarrestar un poco el tono moñas que se te pone por estos lares, eran vacas. Y también sus múltiples “huellas” en la calzada, que lo de caerme no me importaría tanto como dar la explicación de que resbalé con una boñiga!

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