“Pícola avería matinale” porque la lluvia de ayer caló en la capita de monja y había entrado agua en el carburador. Lo añado al ranking tecnología vs. mecánica. La misma lluvia que también caló en la tierra, que convirtió en barro.

Así que, para ir abriendo boca, ya de primera mañana, y con camisetas blancas muy blancas, nos enredamos en una maraña de pistas embarradas que recorren las curvas de nivel que da gusto. No recuerdo si el piloto activó la tracción mientras subíamos y bajábamos. Desde luego para salir de la arena, SI.

 

En apenas unos metros, y cubiertas de lodo, los caminos parten del principal y bajan en apenas unos metros a la verita de la playa, donde terminan y donde nadan estas algas:

Me temo que esta escarpada zona de Sicilia es un mal sitio para preservar embrague, ni para mantener la promesa de ser conservadores con la máquina durante un viaje tan largo. Dicen que por aquí trepaban los sarracenos con el cuchillo entre los dientes, dispuestos a tomar la isla. Nosotros celebramos haberla tomado con un par de Morettis, la que recomiendan beber preferentemente en “buona compañia”